lunes, 12 de mayo de 2008

Relatos; Descenso a las Sombras -Capitulo 2-


En el viaje de vuelta Tahoss, uno de los maestros del Doyo Nokowiri y padre de Kurosaki, tuvo una charla con el Sensei que giraba en torno a quien seria su sucesor en el Doyo, los rumores decían que el puesto se lo disputaban Tahoss y Ken, pero Tahoss no entendía como Ken, un extranjero podía aspirar a ese titulo, ha raíz de estas dudas el Sensei decidió explicarle la historia de Ken con la condición de guardar el secreto.

Mientras encendía su pipa el Sensei empezó a hablar:

“Ken tuvo una infancia muy difícil ya que nació en Yamak, que como sabes esta desolado desde la gran guerra de hace más de 100 años, criándose envuelto en muerte y desgracia consiguió sobrevivir hasta que de adolescente se enrolo en un barco en busca de una vida mejor que no llego. En esos viajes no tuvo más que malas experiencias y todo fue a peor cuando naufrago despertándose días después en el extraño Sensuikan donde simplemente respirar es una odisea. Poco me contó de esa época solo que sobrevivió gracias a que entablo amistad con un habitante de este extraño mundo. Años después consiguió al fin volver al Sekaikuso pero portando en su interior una maldición, el alma de un señor demonio, algo que me dejo fascinado porque pocos son los que se atreven a enfrentarse a ellos y menos los que consiguen dominarlos, el problema es que Ken nunca me explico como consiguió tal poder por lo que mi ayuda siempre a sido limitada, su dura infancia y portar tal carga no hacen fácil que confié en los demás, ya me sorprendió bastante que aceptase quedarse en el doyo cuando apareció hace 9 años ¿recuerdas?. Pese a todo poco a poco se ha integrado y ahora mismo aunque no lo creas es una pieza clave dentro del Doyo, además de conseguir dominar su demonio interior. Si lo que te preocupa es si el será el futuro Sensei solo te diré que no creo que nunca acepte ese puesto por lo que puedes estar tranquilo.”

Después de un buen rato de charla Tahoss aun tenia más dudas sobre Ken que no tuvieron solución en todo el viaje llegando días después a Elvia.

El resto del año paso con cierta calma, a finales de año cuando en el Doyo se estaban realizando los preparativos para su fiesta anual llegaron las noticias de que un grupo liderado por un joven del Doyo Kyohan que estaba haciéndose fuerte, ya habían conseguido a expulsar a bandidos y separatistas de gran cantidad de islas de Callfarmy, además contaban con el apoyo directo de Ivony, país vecino. Pero las festividades próximas del doyo hicieron que no prestasen mucha atención a estos acontecimientos, hasta que una fría mañana llegaron desde el sur un grupo de 5 personas que venían en nombre de Lakonian, el joven del doyo Kyohan que estaba reunificando el país.

-¡Sensei, sensei!- Mientras corría un sirviente.

-¿Qué pasa Fuhin?- Pregunto el Sensei apoyado en su mesa escribiendo manuscritos.

-Visita, tiene visita, emisarios de Lakonian- Explico el sirviente Fuhin.

-¿Lakonian? Bueno hazles pasar a la sala de visitas y sírveles algo, ahora me reuniré con ellos- Mando el Sensei.

El Sensei se dirigió a la sala en la que le esperaba Tahoss acompañado de estos 5 mensajeros, dos estaban sentados más próximos, eran los portavoces y los otros 3 parecían ser guardaespaldas. El Sensei tomo asiento y después de un trago de té levanto la mirada y analizo a los 2 jóvenes portavoces que tenia en frente, no superaban los 30 años y no tenían afilado aun el orgullo, todo lo contrario de los guardaespaldas que se veían curtidos en la dura batalla.

-¿Qué os ha traído hasta aquí?- Pregunto con voz serena el Sensei.

-Venimos de parte del gran Lakonian para entregarle este pergamino- Explico uno de los portavoces mientras sacaba de la bolsa un pergamino sellado.

-¿Lakonian? ¿No es ese el que esta unificando las islas?- Siguió el Sensei mientras Tahoss acercaba el pergamino.

-Como ¿no lo conoce?, es un gran héroe de la época, su labor esta siendo increíble…- Explicaba el portavoz.

-Se nota que te paga bien- Soltó el Sensei haciendo callar al mensajero, dándole a entender que no le importaba lo más mínimo

El Sensei abrió el pergamino y empezó a leer para si mismo mientras bebía pequeños tragos de té.

“A la atención del Sensei Recoun del Gran Doyo Nori, Nokowiri.

Le mando esta misiva con la intención de informarle de mis acciones y solicitar su apoyo en esta dura lucha que he emprendido para conseguir la unificación al fin de nuestro preciado país.

Hace unos meses conseguir reunir apoyos suficientes para empezar dicha labor consiguiendo grandes avances en nuestros propósitos consiguiendo expulsar a multitud de bandidos y corsarios que llevaban años campando a sus anchas. Esta misiva era para intentar negociar una alianza que pueda beneficiarnos a ambos

Espero respuesta para concretar una reunión en la que discutir todos los detalles.

Lakonian

El Sensei después de leer el pergamino inspiro, pensó, tomo un trago y entonces dio su respuesta.

-Decidle a ese Lakonian que haga lo que quiera, pero nosotros no tenemos sus mismas metas nos conformamos con proteger a nuestros vecinos y así a sido durante años ¿Por qué tendríamos que cambiarlo ahora?- Explico el Sensei con voz seria y autoritaria.

La respuesta sorprendió a los emisarios, al igual que a Tahoss que incluso a sabiendas de las enseñanzas de su doyo le sorprendió la negativa tan rotunda del Sensei.

-Pero ¿por qué? No lo entiendo si lo único que el quie….- Intentaba razonar uno de lo emisarios.

-Bueno ya podéis partir a darle la noticia a vuestro señor- Finalizo el Sensei mientras se retiraba a su habitación privada dejando a Tahoss la dura tarea de despedir a los invitados que estaban entre molestos e inquietos por no haber conseguido su propósito.

Al abrir y salir por la puerta vieron en su izquierda apoyado en la pared al lado de la puerta a Ken con la vista perdida en el horizonte sin prestarles mucha atención o es lo que ellos pensaban, porque incluso sin ser mirados directamente notaban su presencia vigilante por todo el lugar.